Regresando a casa.
Esa misma noche los Alfas se despidieron de los rusos, subieron a su avión privado y se regresaron a Italia.
La despedida fue muy emotiva. Mayté se quedaba en el helado país a reinar junto al Pakhan. Ahora era la reina de la Vratva.
El Pakhan confortó a su esposa, prometió hacerla feliz por siempre, la pareja ahora tenía una hermosa familia.
En el avión, el pequeño Vladimir buscó los brazos de su tía Elizabeth, ella le recordaba a su madre, su esencia era bastante parecida.
— Tía Elizabeth, cargame un rato.
— Por supuesto pequeño, ven aquí, sube a mi regazo.
El Alfa quien estaba en el minibar del avión junto a sus hermanos, hablando de negocios, era quien cargaba a la pequeña Eleine, la niña estaba más despierta, y le sonreía a sus tíos.
Vladimir se recargó en el pecho de la reina luna, así no extrañaba tanto a su bella madre.
Más sin embargo el cachorro Dante que despertó de una pequeña siesta, vió a su primo en el regazo de su madre y ni le gustó para nada.
El