El hogar de los reyes.
El faraón y Oriana, subieron al avión privado del egipcio con rumbo al lejano país de Egipto. Él la llevó al palacio lujoso, elegante y enigmático que consideraba su hogar.
— Marcelo, este lugar es... ¡Muy hermoso, la villa del Pakhan es enorme, y es bella, pero esto no tiene comparación! ¡De donde has sacado tantas joyas, tanto oro, mira esto, son tantos diamantes en una sola pieza que parece irreal!
— ¿Te gusta el palacio? En adelante también es tuyo, quiero que lo sientas como tú hogar al igual que yo lo siento de esa manera.
— Gracias por ser tan cariñoso conmigo...
— ¡No...! No debes darme las gracias, te amo, lo eres todo para mí, soy yo quien está agradecido de tenerte a mi lado. Juntos gobernaremos desde aquí.
El faraón se dedicó a mostrarle mucho de su cultura ese día, pero le tomaría años y años mostrarle todo lo que conocía sobre los egipcios.
(...)
En la habitación del rey de los vampiros y su reina, él esperó paciente a qué ella se despertara.
— Vladi