Massimo se entera del poder de su sobrino.
Massimo bajó lentamente del coche, él sentía que las piernas no le respondían, además que estaba pálido. No podía creer que su hermano hubiese acabado con la manada, su manada, por la que daba la vida.
— ¿Qué hiciste que? No te lo creo, ¿Me estás haciendo una broma, cierto?
— ¿Qué me ves que me estoy riendo? Yo no bromearía con algo como eso.
— Ellos... intentaron matar a tu luna y a tu cachorro... ¿Cómo pusieron traicionarte así? Siempre trabajaste para la manada y para que tuvieran