El abuelo de los niños Drak, llega de visita.
El vampiro estaba más que satisfecho de que a su luna y a su hijo les gustara el castillo, su pequeña princesa todavía no era muy consciente de su entorno, pero esperaba que ella pudiera crecer feliz ahí.
Esa noche en el despacho, mientras revisaba contratos y cuentas bancarias en su computadora personal. Al rey le fué llevada Valeria, la niña estaba muy inquieta y lloriqueaba con sentimiento.
— Señor, puede tratar de calmar a la bebé, ella está... Muy inquieta hoy. — Pidió la niñera.
— Dámela. Ven aquí nena, ¿Qué es lo que te pasa?
La vampirita lloriqueó un poco, era muy linda y de mejillas regordetas.
— Papá, aunque no duermo, de todas maneras es muy molesto escuchar a Valeria que llora día y noche, ¿De verdad tenías que tener otro hijo? No le veo el beneficio por ningún lado.
— Es una bebé, Vladimir, debes ser paciente con ella, tú eres su hermano mayor...
— Smif, Smif, ¿Hueles eso, papá? Ese aroma, ¿Qué es papá?
El rey de los vampiros que todavía arrullaba a su