El cachorro Gambino ha llegado al mundo.
Al Alfa le costó mucho trabajo sacar a su luna del sanitario, estaba a punto de derribar la puerta cuando ella salió y se aferró a su abrazo llorando sin parar. La habían lastimado sin compasión, ella no quería recordar más.
— Está bien, déjalo salir, te prometo que nadie nunca más va a ponerte una mano encima. — El Alfa acariciaba sus cicatrices como si fueran suyas, su luna merecía ser feliz, y él la adoraría siempre, la cuidaría como a su mayor tesoro.
(...)
Los días pasaron y con e