Entrega de amor.
El Alfa preguntó con voz enronquecida, deseaba tomar a su luna más que nada, pero la tomaría en cuenta, quería que ella lo aceptara.
— Emiliano, sí... Quiero ser tuya, solo tuya por toda la eternidad.
Esas palabras bastaron para el Alfa. La tomó en sus brazos y la llevó hasta la cama, estaba oscuro pero podía ver a la perfección las facciones de su bella luna.
Los besos apasionados del lobo no se hicieron esperar, pasaba su lengua por el cuello y los senos de su destinada probándola c