El Alfa Emiliano venga a su luna.
El arrogante Alfa Marino había recibido un golpe, nunca dejaría pasar algo como eso. Tenía maldad en la sangre, era cruel como nadie, solo por el gusto de dañar y lastimar, y hasta se podía decir que lo disfrutaba.
— ¿Qué acabas de hacer? ¡Vas a lamentarlo, voy a matarte a golpes, a mi nadie me pone las manos encima! — El lobo estaba a punto de irse contra Emiliano, cuando una voz se escuchó.
— Espera, yo seré tu oponente, si mi hermano te ofendió, yo daré la cara por él. — El rey Gambino