Construí este castillo para cuando mi luna llegue.
El Alfa había dejado claro que no andaba por ahí haciendo milagros, mucho menos en el mundo de los humanos donde había tanta maldad.
No es que todos fueran malos, pero si que algunos causaban daño, y lastimaban a sus propios hermanos solo por el gusto de hacerlo.
Pronto llegaron hasta un camino de piso en color azul, a los lados tenían detalles y decorados cafés, conducía a la puerta principal que estaba decorada en grabados de oro, diamantes y esmeraldas.
El Alfa bajó y le extendió s