Nunca pensé que la luna pudiera dar miedo.
Yo había nacido bajo ella, había sido moldeado por su luz, por la fuerza que entregaba a mi manada, a mi linaje, a mí mismo. Siempre había sentido su guía como una certeza. Como un hogar en el cielo.
Pero esa noche… bajo su resplandor helado… algo dentro de mí tembló.
El ritual avanzaba según lo dictado por los ancianos, sus voces profundas elevándose hacia Selene. Yo permanecía de pie —Alfa, líder, guardián— observando cada detalle, leyendo cada movim