El regreso a Luna de Plata fue silencioso.
Demasiado silencioso.
Nadie habló mientras avanzaban por el bosque.
Ni Amelia.
Ni Dorian.
Ni Kael.
Especialmente Kael.
La herida de su costado había sido vendada de emergencia, pero seguía sangrando bajo la tela.
No era la lesión lo que lo mantenía callado.
Era el nombre.
Alaric.
Y las palabras que había dejado atrás.
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*"Pregúntenle al consejo quién firmó mi sentencia."*
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Aquella frase no dejaba de repetirse en su cabeza.
Como un eco.
Como una ad