La tensión dejó de ser silenciosa al tercer día.
Hasta entonces, el conflicto había permanecido encerrado en reuniones privadas, miradas largas y órdenes cuidadosamente cuestionadas. Pero las manadas no eran ciegas. Los rumores corrían más rápido que los lobos en territorio abierto.
Y el consejo sabía usar eso.
Kael comenzó a notarlo en pequeños detalles.
Guerreros que antes sostenían su mirada y ahora dudaban un segundo demasiado largo.
Ancianos que callaban cuando él pasaba.
Patrullas reorgan