El aire en Luz de Luna y Obsidiana estaba cargado de una expectativa silenciosa, un preludio a la tormenta. Sin embargo, en el ojo de ese huracán, Valeriah y Kai se movían con una discreción casi dolorosa, cada uno orquestando su partida hacia el encuentro secreto en el Palacio Dorado.
Valeriah sabía que no podía permitirse ningún error. Convocó a Elena a sus aposentos, su rostro grave. "Voy a ausentarme por un tiempo, Elena. Nadie debe saber dónde. Durante mi ausencia, la seguridad de Lairael