El silencio del Centro de A'malur no era un vacío, sino un eco ancestral cargado de energía. Valeriah caminaba por los jardines etéreos, sintiendo cómo cada paso resonaba en su interior. Habían pasado semanas desde que cruzó el umbral, y su cuerpo, lejos de debilitarse, parecía despertar a una realidad nueva.
La Sacerdotisa, con su mirada serena pero penetrante, se situó frente a ella en el salón de los elementos.
—Hasta ahora, Valeriah, tu poder ha sido defensivo y ofensivo. Has usado la luz p