La vida en el reino había entrado en una etapa de calma absoluta. Habían pasado casi tres años desde que encontraron aquellas marcas oscuras y recibieron la advertencia sobre los Devoradores de Almas. Sin embargo, el peligro inminente parecía haberse disuelto en el aire. No hubo más ataques, no aparecieron más cuerpos drenados de energía. La maldad se había vuelto silenciosa, latente, como una bestia que aguarda el momento exacto para atacar.
Kai y Valeriah no bajaron la guardia. Él seguía patr