Kai abandonó el Castillo Dorado con pasos decididos y una sombra de duda nublando su mente. Su objetivo era claro: debía llegar hasta el portal del Centro de A'malur, invocar a la Sacerdotisa y arrancarle la verdad sobre el motivo real del viaje de Valeriah. No soportaba la incertidumbre, y menos cuando sentía que el aroma de esa mujer había cambiado, se había ocultado tras una máscara ajena.
Apenas se hubo alejado lo suficiente, en el interior del castillo, Valeriah respiró aliviada. Aprovecha