El tiempo transcurrió tranquilo durante los primeros años de vida de los pequeños. En el valle oculto y en las estancias en el palacio, Lairael y Cozbi compartieron días enteros de juegos y aventuras. Formaron una relación única, forjada en risas y en la pureza de su edad.
Lairael era el príncipe heredero. Fuerte, rápido, con un carácter decidido y algo dominante. Le gustaba liderar, correr delante y sentirse el protector. Cozbi, por el contrario, era dulzura y timidez. Caminaba despacio, habla