La presencia de Sara en el Palacio de Obsidiana trajo un aire de solemnidad y expectativa. Ella no era una rival cualquiera; era inteligente, hermosa y poseía un poder considerable, aunque distinto al fuego salvaje de Valeriah. Sara representaba la calma, la luz ordenada y la tradición. Y lo que pocos sabían es que, en el pasado, había habido una inclinación, un coqueteo silencioso entre ella y el Alfa Oscuro, una atracción que nunca llegó a consumarse porque el destino puso a Valeriah en el ca