El agarre de Kai Wulf era fuerte. Valeriah forcejeó, pero la cercanía del Alfa Oscuro anulaba sus sentidos. No era solo su fuerza física; era una atracción gravitatoria, la neblina negra se unia a su magia lunar. completando una parte de ella o corrompiéndola por completo.
—Mírame, pequeña loba —susurró Kai. Sus ojos dorados devoraban los de ella, buscando que se manifestará la marca ardía en su frente—. Tu sangre reconoce la mía. El destino es un amo cruel, ¿verdad?
El Oráculo ya había hablado de ti y tu unión conmigo. no puedes negar lo que tu cuerpo desea.
Valeriah grito -Mientes- y un gesto de puro odiose reflejo en su cara, que solo hizo que la sonrisa de Kai se ensanchara. Con un movimiento brusco, él la presionó contra el tronco de un árbol. El frío aliento de kai contrastaba con el calor abrasador de su cuerpo.
—Mi madre murió rogando clemencia a los tuyos —continuó diciendo ella, su voz quebrada por la rabia—. Lo único que mi sangre reconoce es el deseo de verte desangrado por mi espada.
Kai se inclinó, enterrando su rostro en el hueco de su cuello. Valeriah no pudo controlarlo soltó un jadeo involuntario cuando sintió los colmillos de él rozar su pulso. No la mordió, pero si la lamio imprenando una pequeña matca sutil que no era perceptible; el contacto fue una promesa de dolor y placer que la hizo temblar.
—Tu madre no murió por orden de mi clan ni mucho menos por mi linaje, Valeriah. Murió porque sabía demasiado y al consejo de tu manada no le convenía eso —Kai se alejó lo suficiente para clavarle una mirada cargada de secretos—. Pregúntale a tu padre sobre el pactó con ellos y las sombras oscuras hace veinte años. Pregúntale por qué la Elegida nació en una manada de "luz" y la profecia de que su luz debe caminar junto a la oscuridad.
como el equilibrio dara origen al nuevo orden y a una raza superior que los dirigira a todos.
Antes de que ella pudiera procesar sus palabras, una ráfaga de viento helado barrió el claro. Marcus se ponía en pie con dificultad, su rostro desencajado por la furia.
—¡Aléjate de ella, monstruo! solo sabes mentir—rugió Marcus, su cuerpo expandiéndose mientras la transformación total en lobo lo consumía.
Kai soltó a Valeriah con pereza, como si se aburriera de la situación.
—Disfruta de tu mentira "protector ". Pero recuerda esto pequeña Loba: la próxima vez que nos veamos, será en el Torneo de A'malur. Y allí, no habrá donde esconderse, ni padres que mientan para salvarte el alma.
En un parpadeo, Kai desapareció entre las sombras, dejando tras de sí solo el aroma a sándalo y el eco de su risa fría.
Marcus llegó hasta ella, ya en su forma humana pero con rasgos salvajes. La tomó por los brazos con una brusquedad que dolió.
—¿Te ha tocado? ¿Te ha hecho algo? —sus manos buscaban heridas, pero su mirada era de una posesividad asfixiante—. Te dije que no salieras sola. Eres mi responsabilidad, Valeriah. No puedes ser tan imprudente.
Valeriah lo apartó con un empujón. La mención de la "responsabilidad" y el peso de las palabras de Kai estaban cavando un pozo de insertidumbre en su mente y un vacio en su alma.
—Ya, Marcus. Y no necesito que me cuides.
—Él es el enemigo —insistió Marcus, su voz volviéndose autoritaria, intentando mantener el control del Alfa que pretendía ser—. Iré a hablar con tu padre. Necesitamos adelantar el pacto de unión. Si estamos vinculados antes del torneo, mi fuerza será la tuya y la tuya mia.
—¿El pacto? —Valeriah sintió una punzada de pánico—. Estamos en medio de una guerra, Marcus. No es momento para rituales de apareamiento. ¿ De que diablos estas hablando?
— De lo que vine hacer aqui, el consejo lo ha determinado - Es el momento —sentenció él, su mirada volviéndose fría—. O te unes a mí por voluntad, o el consejo te obligará por seguridad. No dejaremos que ese bastardo de Wulf te arrebate de mi lado y te utilice para su planes.
Valeriah no dijo más nada solo, soltó su agarre y empezó a caminar detrás de él. Lo observó mientras caminaba hacia el castillo. El hombre que consideraba su amigo de la infancia, su aliado ahora parecía un extraño que quería encadenarla controlar su destino. Y aunque no pudo negar que e. algún momento pensó en el como su posible pareja; así no era que lo aceptaría.
Se llevó la mano al cuello donde kai habia pasado su lengua y la zona seguía latiendo. Kai le había sembrado una duda, y algo mas.
Marcus por su lado, estaba regalando la desconfianza por su control.
Regresó al castillo en silencio, pero su mente no estaba en la batalla que vendría, sino en la pregunta que quemaba su garganta: ¿Qué ocultaba su padre sobre la muerte de su madre? y que profecia la unia a kai?.