JON
—Mariana, eso fue increíble, cómo nos salvaste de esa cosa tenebrosa.
—Mi Alberto, para ser franca, se lo debo a Ligia; ella con sus poderes mentales logró despertarme del sueño en que la niña de las mil cabezas me había infligido.
—Te equivocas, Mariana, yo estaba ocupada intentando bloquear su influencia en mí; que salgas de ese trance es por tus propios méritos. Es que, debido a que ya habías estado bajo la influencia de sus ondas mentales, desarrollaste algún tipo de defensa que por for