Ligia
—-Alberto, te desconozco, te me asimilas a un cordero que va paciente al matadero; no deberías estarlo, esta gente tiene unos pensamientos terribles.
—Mi bella Ligia, es que mi padre siempre nos aconsejaba que en una situación como está lo mejor que se podría hacer era simular docilidad y esperar a que se confiaran para escapar o neutralizarlos; también que, en caso de que veamos una oportunidad de escapar, la evaluemos debido a que puede ser una trampa o una prueba. Por lo demás, necesit