MARIANA
—El clima me serena, el cantar de las aves me arrulla y el aroma de la selva tranquiliza mi corazón. Me está costando mucho resistir el quedarme en este lugar—. Mariana inspiró sosteniendo el aire que sentía que la llenaba de energía.
—Naturalmente, eres de aquí, este es el hogar de tus antepasados y hoy más que nunca el tuyo—, el cacique Chanco le ofrece una bebida en un tarro hecho con el fruto de un árbol llamado totumo.
—No, no puede ser. Yo nací y me crie en la ciudad; mi abuelo ma