MARIANA
—Tu poder es escalofriante, me controlas sabiendo que me llevas a la muerte, es como cuando me enamoré de un ladrón del barrio.
—Niña, no me compares con algo terrenal, que nada me equipara.
—Pues hace como tres días, cuando íbamos en medio de la selva, una de tus cabezas dijo que naciste cerca de aquí.
—Eres una gata entrometida, no debes escuchar conversaciones privadas.
—Me encantaría no escuchar tu voz chillona y tus estupideces. Es que andar por estas selvas y pantanos, que me tien