Esa noche, Nick se encerró en su habitación decidido a enfrentar al espejo. No quería más dudas.
Apagó todas las luces, se sentó frente al vidrio y esperó. Minuto tras minuto, el reflejo no se movió. Pero Nick sabía que algo estaba latente.
De pronto, el reflejo parpadeó… pero Nick no lo hizo.
El otro "él" levantó la mano, lentamente, y colocó los dedos contra el vidrio. Esta vez, no parecía invitarlo a cruzar. Solo lo miraba, con tristeza.
Nick se acercó. Puso su mano del otro lado, en el mism