Nick se encierra en su habitación al caer la noche, impulsado por una determinación ciega y desprovista de las vacilaciones que lo han mantenido de rodillas durante las últimas semanas. Ha tomado una decisión irrevocable: va a confrontar de una vez por todas el misterio del azogue. No está dispuesto a seguir tolerando las dudas corrosivas, las llamadas espectrales ni los informes crípticos de la gerencia. Necesita una respuesta definitiva, aunque el precio sea su propia cordura.
Apaga cada una d