El Hotel-Romaní se mantuvo en pie con la misma apariencia de siempre: elegante, algo antiguo, envuelto en un silencio que no incomodaba, sino que invitaba a escuchar más allá de lo evidente.
Pero dentro de sus muros, algo había cambiado.
Nick ya no era el mismo joven inseguro que había cruzado por sus puertas buscando una nueva vida. Lo que encontró fue más de lo que imaginó, y menos de lo que temía. No había respuestas claras, ni fórmulas mágicas. Solo un proceso lento, profundo, a veces dolor