—¿Cara? —Bastiaan la llamó.
—¿Qué quieres? —formuló la pregunta con los dientes apretados—. ¿Estás satisfecho?
—¿A qué te refieres? —no le gustó su tono de voz.
—Todo esto es tu culpa, Bash —negó con la cabeza acusándolo—. Tú y tu j0dida manera de hacer las cosas —soltó—. Te dije que no quería ir a cenar contigo… pero tú… —se relamió los labios—. Te empeñaste en que así fuera…
En ese momento Bastiaan se puso de rodillas y sostuvo sus manos con las suyas.
—¿Tan mala persona he sido contigo? —el