Bastiaan estaba ansioso por ver a Cara, por esa razón cuando el automóvil se detuvo en frente del imponente edificio no esperó a que Arthur le abriera la puerta, sino que se bajó inmediatamente. Enseguida las grandes puertas de vidrio automáticas se abrieron.
Sintió como todas las miradas femeninas cayeron sobre él, hizo una mueca con los labios. Anteriormente, aquello le encantaba, pero después de conocer a cierta mujercita, ya le daba igual. La recepcionista, embelesada, le dio los buenos dí