99.
Nota: A partir de este capítulo, que son los finales, voy a narrar en tercera persona para dar mayor énfasis a los sentimientos de todos.
El ambiente en la mansión era una mezcla de ironía y tensión. La "boda forzada" de Isabella y Lucas se celebraría esa tarde:
Un evento que ambas familias habían impuesto como un castigo público, una forma de unir legalmente sus desgracias y alejarlos definitivamente de la línea sucesoria.
Ámber estaba frente al espejo del vestidor tratando de abrocharse un vestido de seda esmeralda que, apenas una semana antes, le quedaba impecable. Pero hoy la tela se sentía traicioneramente ajustada en la cintura. De repente, el aroma del perfume intenso que Alejandro acababa de ponerse inundó la habitación.
Fue como un golpe físico. Ámber sintió que el estómago se le daba la vuelta.
— ¿Ámber? ¿Estás bien? — la voz de Alejandro sonó preocupada a sus espaldas.
Ella se aferró al borde del tocador cerrando los ojos con fuerza, luchando contra las náuseas que amenaza