67.
— ¿Dónde está qué, Isabella? — Sujeté su muñeca con firmeza, retirando su mano de mi cara.
Isabela fue una de las personas que vio mi cicatriz al rojo vivo, seguramente es muy sorprendente para ella de reente mirarme si nada, Isabela se gira hacia la multitud que empezaba a verla con extrañeza y se suelta de mi agarre rápidamente.
— Creo que escuchaste mal, hermana. Lo lamento si has interpretado mi reacción de forma negativa, no quería que te sintieras ofendida. — Se disculpó sin darme tiempo