52.
No quería ir.
Honestamente, la idea de pasar tiempo en un espacio cerrado con Lucas me revolvía el estómago. Pero el incidente con sus padres en mi oficina había sido el punto de inflexión que necesitaba para cerrar el ciclo.
Tuve que ir antes de que la familia de Lucas decidiera ir a la prensa con otra noticia amarillista sobre ''la malvada nuera que encarceló a su hijo''. Tenía que poner fin a la farsa antes de que los Mendieta mayores, con su cheque y su abogado de mala calidad, hicieran más