43.
El primer signo de conciencia fue un dolor lacerante en la parte posterior de mi cabeza. Intenté abrir los ojos, pero una venda áspera me lo impedía. Sentí un zumbido sordo que pronto se hizo ruido de motor.
De repente, la venda fue arrancada con un tirón brutal.
Una fuerte iluminación me mareó, encandilándome tras largas horas que permanecí a oscuras. La luz artificial era tan intensa que mi estómago se revolvió. Parpadeé frenéticamente, intentando enfocar.
Sentí el calor pegajoso y húmedo rec