44.
El frío del metal en mi sien era la sensación más real que había tenido en toda mi vida. Estaba esperando el sonido final, el que pondría fin a la farsa de mi existencia. En ese momentor estaba en la cima del pánico, mi mente se había rendido.
Pero el final no llegó.
En lugar del disparo, escuché una risa. Fuerte, seca y completamente desquiciada.
De la nada, ese hombre se ríe. Dio un paso atrás, se enderezó y, con un movimiento casual, avienta el arma hacia uno de sus hombres restantes. La pis