16.
—¡Sorpresa! —dijo Lucas, con una sonrisa tensa, sin notar mi pánico—. Pensé que necesitabas algo… poderoso. Algo que te recuerde que la fortuna está de nuestro lado.
No podía hablar. Mi mente gritaba. ¿Por qué me daría eso? ¿Fue una elección inocente, o sabía algo sobre su significado?
—Lucas... —logré decir, mi voz apenas un susurro.
—¿No te gusta? —preguntó, su sonrisa vacilando.
—No... No, es... hermoso. Pero ¿por qué un cuervo? —le pregunté, buscando desesperadamente una explicación.
—¿El c