15.
Me esforcé por mantener la sonrisa. Estábamos en el restaurante favorito de Lucas, un lugar que gritaba éxito y conformismo. Yo vestía un traje de seda color crema; la encarnación de la prometida perfecta. Incluso cuando mi cerebro gritaba todo tipo de maldiciones solo pude lucir encantadora y consolarme a mí misma con el momento en que pudiera obtener mi deseada venganza.
Lucas estaba frente a mí, apenas había tocado su copa de vino. Estaba tenso, con la mirada vagando. Quería golpearlo hasta