- Buenos días. - Gabe dijo en general.
No contesté. Simplemente porque no me apetecía. No había ido a casa y no merecía un saludo de "buenos días".
Fui a mi escritorio y me senté en la silla, girándola hacia un lado y luego hacia el otro. Luego hice un giro de 360º para comprobar su potencial.
- Sra. Clifford, esto es una silla, no un juguete de parque de atracciones. - Oí la voz de Gabe a mi lado, tan baja como un susurro, con la mano apoyada en la madera oscura.
Entonces vi su anillo de boda