Aneliese, que tenía una mano junto a la de Jorel, me cogió la mano con la que tenía libre:
- Sólo éramos niños, Gabe. No teníamos forma de parar nada de lo que pasaba.
- Pero...
Me puso el dedo en los labios:
- No hay ningún "pero"... Hiciste lo que era posible... Te quedaste con nosotros después de la muerte de mamá.
- Y luego los abandoné a su suerte... En nombre de una mujer que apenas conocía... ¡Sólo por un puto coño! - Me enfurecí al recordar lo mucho que había pecado con mis hermanos por