POV OLÍVIA
Esa noche esperé a Gabe, pero no vino. Intenté llamar y el número no existía. Realmente lo había cambiado, como dijo que haría.
Me tumbé en el sofá del salón y cerré los ojos, recordando nuestro sexo de antes. Me palpitaba el coño sólo de recordarlo. Había sido perfecto. E incluso después, cuando Gabe me contrató para trabajar para él. No me cabía duda de que estaba celoso de mí. Pero lo que había sucedido en el pasado, que tal vez nunca llegaría a conocer, le impedía seguir adelante