El último día de nuestras vacaciones llegó acompañado de un cielo despejado sobre Manhattan, con la luz de la tarde reflejándose en los edificios y llenando las calles de un brillo cálido. Sebastian y yo decidimos aprovechar las últimas horas lejos de las obligaciones, caminando hacia Central Park con los dedos entrelazados y sin ninguna prisa por regresar al mundo que nos esperaba fuera del ático. El ruido de la ciudad quedó atrás mientras avanzábamos entre los árboles, acompañados por el soni