CAPÍTULO 6: LA INTRUSA
Elena
Salgo de esa oficina con el pecho ardiendo, como si acabara de atravesar un campo de batalla del que no salí ilesa. Mi corazón late desbocado, la rabia y la vergüenza se mezclan con un dolor que me desarma. Jacob me desprecia. No, peor: me odia, pero yo… yo sigo temblando cada vez que me mira.
A pesar de que han pasado cinco años, no he podido olvidarlo, ni arrancarlo de mi corazón. Mi tiempo con él fue breve, pero suficiente para adueñarse de todo mi amor.
Dejarlo