CAPÍTULO 56: EL TELÓN QUE CAE SOBRE MÍ
Elena
No siento las piernas. El corazón se me cae a los pies y, aun así, sigo de pie, como si el cuerpo tuviera memoria de estatua. La cinta dorada del pastel refulge en mi cara como una burla: Estamos esperando un bebé. La escribí con pulso firme hace dos horas y ahora me la están devolviendo como un golpe donde más duele.
Jacob me ve. Lo sé porque su mirada me quema. Lo veo dar un medio paso hacia el pasillo lateral, buscando a alguien —a mí—, pero una m