CAPÍTULO 40: EL REENCUENTRO
Elena
Todo parece más pequeño después de Boston: el pasillo, la ducha… mi cama. Pero, por fin, estamos en casa. Mis hijos duermen, y eso debería alcanzarme.
Apoyo la frente en el vidrio frío de la ventana. El reloj del horno marca las 11:42
Me repito que mañana hablaré con el neurólogo, llamaré a Lucía para saber cómo sigue su papá y buscaré en el cajón de arriba los comprobantes que debo. Me repito cualquier cosa para no pensar en otra cosa: sus ojos en la puerta de