CAPÍTULO 32: LUCES ROJAS EN BOSTON
Elena
El día pasa mientras yo estoy atareada, preparando la presentación para la prensa, y tener que hacerlo con mis dos mellizos revoloteando por ahí, lo hace mucho más complicado.
Sin embargo, noto que mi niño comienza a decaer. Deja de brincar y bailar, así que suelto el pastel que estoy haciendo para revisar su temperatura.
El termómetro marca 37.6 y yo me repito que no es fiebre, apenas roza la línea. A lo mejor el aire acondicionado del salón de eventos