CAPÍTULO 31: PEQUEÑOS CONSPIRADORES
Elena
Caminar por la parte de atrás del hotel. Nico camina a saltitos encima de los cuadrados del piso; Lia se aferra a mi mano y a su cajita de helado como si ambas fueran igual de frágiles. Al salir, un conductor con gorra nos abre la puerta de un sedán discreto.
—No sabía que también eras mago —murmuro.
—Trucos de supervivencia —responde Ethan—. Y una agenda que sirve para algo más que cenas.
El trayecto es corto. Pasamos junto al río y a mí se me cuela Bo