La casa en las colinas - Dos meses y medio de trillizos
El sol de la mañana se colaba por las persianas, iluminando motas de polvo que danzaban en el aire como hadas perezosas. Isabella, con Lucía Emilia dormida sobre su pecho después de la toma de las seis de la mañana, dejó que su mente vagara por las últimas cuatro semanas. Un mes. Tan solo un mes desde aquella tarde en el salón donde las palabras, duras y necesarias, habían derribado el muro final entre ellos.
Una sonrisa tranquila, cargada