Marina
A pesar de todo el peso y la confusión que traigo encima, debo admitir que conseguí descansar y por eso me he levantado mucho más activa y lista para ir a ver a Daniel al hospital y preguntar si ya puedo traerlo a casa.
Por eso estoy sirviendo dos tazas de café mientras Clara termina de recoger todo de la sala que ensuciamos la noche anterior, aún nos falta una hora para que habiliten las visitas, mi amiga empieza a caminar hacia la barra de la cocina en dónde estoy, pero no alcanza a dar