Marina
Estoy afuera.
Aún no puedo creer que finalmente toda esta pesadilla haya llegado a su final, pero no voy a mentir y a decir que estoy bien, porque no lo estoy.
Siento que todo aquello que he estado reprimiendo desde el momento en que pise la mansión Montenegro por primera vez, me está pasando factura.
La rabia, la frustración, la impotencia, el miedo…. y ahora soy como una bomba de tiempo que está a punto de explotar.
Y esa es la razón por la que no me atreví a volver a mi apartamento al