Capítulo 46
Roma salió del departamento de Cristal con el pulso inquieto y la cabeza hecha un torbellino. El aire frío de la calle no logró enfriar la mezcla de miedo y determinación que le hervía en el pecho por completo. Apenas esta llegó a la acera, sacó su teléfono del bolso y escribió un pequeño mensaje con lo que llevaba horas queriendo mandar:
— Hola ¿Podemos vernos a solas? Necesito hablar contigo de algo importante.
Al enviar ese mensaje la respuesta de Magnus no tardó ni treinta segundos en llegar. Era obvio que este estaba esperando tener noticias de ella al otro lado del teléfono y daba gracias de que al fin hubiese aparecido.
— ¡Claro! Dime dónde estás y te paso a buscar. Quiero verte.
Un hormigueo le subió por los brazos al leer aquel mensaje y luego le envió su ubicación en tiempo real. Poco tiempo después apareció un mensaje nuevo:
— Estoy cerca, espera por mí.
...
El sitio al que la había llevado Magnus estaba en el centro de la ciudad, discreto, perfecto para una co