Capítulo 45
Roma siempre había asociado el edificio donde vivía Cristal con una especie de refugio en ese preciso momento. No importaba lo que pasara en su vida en un abrir y cerrar de ojos, ya que lo más importante era cruzar ese pasillo con paredes color crema y plantas mal cuidadas. Ese lugar siempre le daba la sensación de volver a un lugar seguro, pero esa mañana… esa sensación se desmoronó de inmediato. Lo supo apenas Cristal abrió la puerta, debido a que su mejor amiga tenía esa expresión que Roma conocía demasiado bien: la mirada afilada, el ceño tenso y los labios apretados describían la expresión de alguien que también había dormido inquieta, pero que también había sentido la sombra de algo acechándola.
Cristal no dijo ni “hola” en cuanto la vio. Ella solo la tomó del brazo y la jaló adentro para luego cerrar la puerta de inmediato.
— Pensé que te ibas a tardar más — soltó esta de inmediato con un suspiro de alivio — ¿Estás bien?
Roma respiró profundo antes de dejar el bol