El lunes, a las seis de la mañana, sonó a todo volumen "Girls Just Wanna Have Fun". Mi corazón dio un brinco. Abrí los ojos, espantada, y encontré a Iván con cara de niño regañado.
—¡¿Te volviste loco, baboso?! —grité. Él se echó a reír.
—Ay, niña, levántate y mueve el culo —canturreó, bailando como loco—. Te tengo chisme.
—Así que decidiste aparecer con ofrendas —murmuré, despeinada, restregándome los ojos—. ¿O prefieres que te meta un derechazo y quedemos a mano?
—Deja la violencia, niña, aún