Mundo de ficçãoIniciar sessãoDevorábamos la carretera a bordo de mi descapotable, pero ni el rugido del motor llenaba el silencio entre nosotros. Felicia miraba fijo al frente, tan rígida que parecía de piedra, aunque a veces alternaba con la ventanilla lateral o sus rodillas. Yo mantenía una mano en el volante y la otra apretando la suya, aunque ella apenas reaccionaba.
Conocía muy bien esa mezcla de emociones y sentimientos que la embargaban porque yo había estado all&ia







