Los días siguieron su curso con un ritmo agotador, pero la cercanía de la inauguración del circuito me daba un extraño alivio. A nivel estructural, todo estaba casi listo. Seguíamos trabajando en la iluminación, el sonido y, por supuesto, el paisajismo en todo su esplendor: mi especialidad. Sin embargo, también significaba pasar mucho tiempo en contacto con Botánica Global, es decir, junto a Andrés Cuevas. Eso me mantenía ocupada y enfocada, aunque la mente no dejaba de divagar.
La confesión de